Unas buenas zapatillas de casa para niños deben parecerse lo más posible a ir descalzo: suela fina y flexible que no resbale, puntera amplia para que los dedos se muevan, sin tacón y con algo que sujete el talón para que no se salgan al correr por el pasillo. Si además son ligeras, calentitas y fáciles de poner, has acertado.
Con la llegada del frío, muchas familias sacan las zapatillas de invierno del armario o compran unas nuevas. Es buen momento para revisar si las que usa tu peque cumplen con lo básico, porque son el calzado que más horas lleva puesto entre semana una vez en casa. Te explicamos qué mirar, qué evitar y cuándo es mejor dejarle descalzo.
¿Zapatillas, calcetines o descalzo?
Lo primero: si tu casa tiene un suelo agradable, no hace frío y no hay peligros a la vista, dejar que tu peque ande descalzo es una opción estupenda. El pie recibe información del suelo, los músculos trabajan y los dedos se mueven con total libertad. Te lo contamos con más detalle en nuestro post sobre los beneficios de andar descalzo en casa.
Ahora bien, en otoño e invierno no siempre apetece. Los suelos de baldosa se enfrían, hay casas con escaleras o terrazas y algunos niños simplemente prefieren llevar algo puesto. Ahí es donde entran unas zapatillas bien elegidas o unos calcetines antideslizantes.
La ciencia todavía está estudiando cómo influye el calzado en la forma de caminar de los niños. Una revisión sistemática con metaanálisis de investigadoras de la Universidad de Málaga y la Universidad Miguel Hernández, publicada en la revista Applied Sciences, analizó 22 estudios con más de 3.500 niños y adolescentes. Sus autoras concluyen que el calzado convencional podría reducir la movilidad de los dedos y modificar la marcha, mientras que los diseños minimalistas podrían acercarse a los valores de ir descalzo en algunos parámetros. Eso sí, advierten de que la certeza de la evidencia es de baja a moderada y que hacen falta más estudios. Con esto en mente, lo prudente es elegir un calzado que interfiera lo menos posible.
Qué debe tener una zapatilla de casa respetuosa
- Suela fina y flexible. Debe poder doblarse con la mano sin esfuerzo, también a lo ancho. Si es gruesa y rígida, el pie trabaja menos.
- Antideslizante. Una suela de goma fina, de ante o con puntos de silicona evita resbalones en parqué y baldosa.
- Puntera ancha. Los dedos tienen que poder abrirse. Fíjate en que la forma siga la del pie y no termine en punta.
- Sin tacón. Talón y puntera a la misma altura, igual que ir descalzo.
- Sujeción en el talón. Cerrada por detrás, con elástico o con velcro. Así el niño no tiene que “agarrar” la zapatilla con los dedos para que no se le salga.
- Materiales transpirables. Lana, fieltro, algodón o piel suave. Abrigan sin hacer sudar tanto el pie.
- Fácil de lavar. Las de casa también se manchan, y mucho.
Lo que mejor es evitar
- Zapatillas abiertas por detrás o tipo chancla. Para que no se salgan, el niño tiende a encoger los dedos al caminar.
- Suelas gruesas de goma dura. Muy habituales en las zapatillas de personajes. Son cálidas, pero suelen ser rígidas y pesadas.
- Plantillas muy acolchadas o con forma. Pueden resultar cómodas a primera vista, pero limitan la sensación del suelo. Solo tienen sentido si un profesional las ha recomendado.
- Tallas grandes “para que le duren”. Una zapatilla holgada se sale, hace tropezar y obliga al pie a compensar.
- Interiores de materiales que no transpiran. El pie suda, se enfría y aparecen olores.
Tipos de zapatillas de casa que funcionan bien
Zapatillas de suela blanda de piel o fieltro
Son las clásicas de los bebés y también existen en tallas más grandes. Se adaptan al pie como un guante, se doblan por completo y suelen tener un elástico en el tobillo que las sujeta muy bien. Son ideales para gatear, dar los primeros pasos y para niños que se mueven mucho por casa.
Calcetín con suela
Mitad calcetín, mitad zapato: un tejido elástico con una suela fina de goma. Abrigan, no se salen y son muy fáciles de poner. Una de las marcas más conocidas en este formato es Attipas, que puedes ver en nuestra página sobre Attipas.
Zapatillas barefoot cerradas
Algunas marcas de calzado respetuoso tienen modelos de casa con forma de zapatilla cerrada, de lana o tejido, con suela fina y puntera amplia. Son una buena opción para niños más mayores que buscan algo con aspecto de “zapatilla de verdad”.
Calcetines antideslizantes
Para casas sin suelos muy fríos son una alternativa sencilla. Busca unos con buena tracción en la planta y un puño que no apriete. El podólogo Juan Carlos Carrera, de Quirónsalud Málaga, recuerda en este artículo la importancia de los calcetines para proteger del frío y evitar rozaduras.
Cómo acertar con la talla
Con las zapatillas de casa pasa lo mismo que con los zapatos de calle: el pie tiene que tener algo de espacio delante, pero sin bailar dentro. Unos consejos prácticos:
- Mide el pie antes de comprar, mejor por la tarde, y compara con las medidas interiores de la marca.
- Si es una zapatilla de lana o fieltro, ten en cuenta que puede ceder un poco con el uso.
- Pídele que camine, corra y se agache con ellas puestas. Si se le salen o arrastra los pies, algo falla.
- Revisa la talla cada pocos meses. Las de casa se olvidan y muchas veces se quedan pequeñas sin que nadie se dé cuenta.
Pequeños trucos para el día a día
- Ten un sitio fijo para ellas. Junto a la puerta o al lado de la cama. Así ponérselas se convierte en rutina.
- Deja que las elija él. Dentro de las opciones respetuosas, que escoja color o dibujo. Le hará más ilusión ponérselas.
- Alterna con ratos descalzo. Si hace buena temperatura, juegos en la alfombra o en la cama sin nada en los pies.
- Lávalas a menudo. Siguiendo las instrucciones del fabricante, sobre todo las de lana y piel.
Y si en algún momento notas que tu peque camina de forma extraña, se cae con frecuencia o se queja de dolor en los pies, lo mejor es consultar con un podólogo infantil para que lo valore en persona.
Si buscas también calzado de calle para estos meses, echa un vistazo a nuestra selección de calzado respetuoso para el invierno.
Preguntas frecuentes
¿Es malo que mi hijo vaya descalzo por casa en invierno?
Mientras no tenga frío y el suelo sea seguro, andar descalzo no es un problema. Si el suelo está muy frío, unos calcetines antideslizantes o unas zapatillas de suela fina son una buena solución intermedia.
¿Qué zapatillas de casa son mejores para un bebé que empieza a andar?
Las de suela blanda de piel o fieltro, con elástico en el tobillo, o un calcetín con suela fina. Lo importante es que no resbalen y que no limiten el movimiento del pie.
¿Sirven las zapatillas de casa para la guardería?
Muchas escuelas infantiles piden unas para el aula. Si cumplen los requisitos de este post (suela fina, cerradas por detrás y fáciles de poner), suelen ser perfectas. Pregunta siempre por las normas de tu centro.
¿Cada cuánto hay que cambiarlas?
Cuando ya no quede margen en la punta, cuando la suela haya perdido el agarre o cuando el material se haya deformado. En niños pequeños, eso puede ocurrir más de una vez en el mismo invierno.