Sí, un niño que usa calzado barefoot en su día a día puede hacer deporte, pero no siempre con las mismas zapatillas. Para jugar en el parque, correr en el patio o ir a psicomotricidad, un calzado respetuoso suele funcionar muy bien. En cambio, para deportes con muchos giros, frenadas y saltos (fútbol, baloncesto, tenis o pádel), los podólogos suelen aconsejar una zapatilla deportiva específica que dé agarre y estabilidad, buscando siempre que la puntera sea ancha y deje sitio a los dedos.
Ahora que las extraescolares ya están en marcha, es una duda muy habitual en casa: ¿le compro unas zapatillas de deporte “de toda la vida” o sigo con el barefoot? Te contamos qué dicen los profesionales, cómo elegir según la actividad y qué hacer si tu peque nunca ha llevado calzado minimalista.
¿Qué dicen los podólogos sobre barefoot y deporte?
Lo primero, con honestidad: hoy no hay estudios concluyentes que digan que el calzado barefoot sea mejor o peor para que los niños hagan deporte. El podólogo Gabriel J. Dávila, director de DM Clínicas de podología infantil, lo reconocía en una entrevista en eldiario.es: no existe evidencia científica como tal, aunque sí una corriente clínica que observa beneficios en determinados niños. En esa misma entrevista lo describe como un buen aliado para el día a día escolar, pero para deportes intensos como el baloncesto, el fútbol o el tenis recomienda zapatillas técnicas específicas.
En la misma línea se expresaba la podóloga infantil Zulema Matías en una entrevista con ¡Hola!: los deportes actuales exigen frenadas, giros, saltos y cambios de dirección, y para eso el pie necesita seguridad, agarre y estabilidad lateral. Eso sí, insistía en que los dedos necesitan espacio incluso dentro del calzado deportivo. Su resumen es muy útil para cualquier familia: el barefoot no es para todo el mundo ni para todo el tiempo.
En resumen, la idea no es elegir un bando, sino alternar: calzado respetuoso para el día a día y una zapatilla adecuada a la actividad cuando el deporte lo pide.
Qué zapatillas usar según la actividad
No todas las extraescolares exigen lo mismo al pie. Esta es una orientación práctica (cada niño es distinto y el monitor o el club también pueden tener sus normas):
Juego libre, patio y parque
Correr, trepar, saltar a la comba o jugar al pilla pilla son actividades en las que un calzado respetuoso encaja de maravilla. La suela fina y flexible permite que el pie sienta el suelo y trabaje, y la puntera ancha deja que los dedos se abran para equilibrarse. Si tu peque ya lleva barefoot al cole, no necesita cambiarse para jugar en el recreo.
Psicomotricidad, danza, gimnasia rítmica y artes marciales
Muchas de estas actividades se hacen descalzos o con calcetines antideslizantes, y es una gran oportunidad para que el pie se mueva con libertad. Si piden calzado, unas zapatillas de suela fina y flexible, o las propias de la disciplina (zapatillas de ballet, por ejemplo), suelen ser suficientes. Pregunta antes en el centro.
Fútbol, baloncesto, pádel y tenis
Aquí cambia la cosa. Son deportes con frenazos bruscos, giros sobre un pie y saltos repetidos, a menudo sobre superficies duras o césped artificial. Lo que recomiendan los podólogos citados es una zapatilla específica del deporte que dé buena sujeción y agarre. Para que sea lo más respetuosa posible, busca:
- Puntera ancha, donde los dedos no queden apretados ni montados.
- Talla correcta, con un pequeño margen por delante (como en cualquier calzado).
- Buena sujeción del talón, para que el pie no baile dentro.
- Suela con agarre adaptado a la superficie (pista, césped o tierra).
- La menor rigidez posible sin renunciar a la estabilidad que pide el deporte.
Las botas de fútbol con tacos y las zapatillas de baloncesto muy rígidas no son barefoot, y no pasa nada: se usan solo durante el entrenamiento o el partido, y el resto del día el pie puede volver a su calzado habitual.
Atletismo, carreras y senderismo
Para correr distancias cortas, muchos niños se sienten cómodos con calzado minimalista si están acostumbrados a él. Para excursiones por monte, conviene un calzado con suela que proteja de piedras y con buen agarre, aunque existen modelos barefoot de montaña pensados para ello. Si el niño no está habituado al barefoot, mejor no estrenarlo en una salida larga.
Si tu hijo nunca ha llevado barefoot, no empieces por el deporte
Este es probablemente el consejo más importante. Según el podólogo Gabriel J. Dávila, el problema no está en el calzado, sino en el cambio brusco. En niños pequeños la adaptación suele ser sencilla, pero en niños de 7 u 8 años con una forma de caminar ya formada, pasar de golpe a un calzado minimalista y además hacer deporte intenso con él puede sobrecargar zonas como el tendón de Aquiles, la fascia plantar o el talón.
Si quieres que tu peque empiece con el barefoot, hazlo poco a poco:
- Empieza con ratos cortos en casa o en paseos tranquilos.
- Ve aumentando el tiempo semana a semana, observando si se cansa o se queja.
- Deja el deporte intenso para el final, cuando ya lleve tiempo usándolo con normalidad.
- Mientras tanto, mantén su zapatilla deportiva habitual para entrenar.
Tienes más ideas en nuestra guía de consejos para la transición al calzado barefoot para niños.
Cuándo consultar con un podólogo
Hay situaciones en las que conviene pedir opinión profesional antes de decidir qué calzado usar para el deporte. Por ejemplo:
- Si tu peque se queja a menudo de dolor en pies, tobillos, rodillas o talones después de entrenar.
- Si se tuerce el tobillo con frecuencia o le notas muy inestable al correr.
- Si tiene pie plano muy marcado, pie valgo o algún diagnóstico previo, o si es muy laxo.
- Si vas a cambiar a barefoot a un niño mayor que ya entrena varios días a la semana.
La podóloga Zulema Matías señalaba que en casos como hiperlaxitud marcada, hipotonía o pies valgos con clara inestabilidad, el calzado barefoot por sí solo puede no ser suficiente. Cada niño es distinto, y un podólogo infantil puede valorar cómo pisa y qué le conviene.
Cómo cuidar los pies de un niño deportista
Más allá de la zapatilla, hay pequeños hábitos que ayudan mucho:
- Revisa la talla a menudo. Una zapatilla de deporte que se ha quedado pequeña aprieta más con el movimiento. Si dudas, mira nuestra guía sobre cómo medir el pie de un niño.
- Calcetines adecuados: transpirables, sin costuras gruesas y de su talla.
- Que se cambie al terminar y no pase el resto de la tarde con la zapatilla técnica.
- Tiempo descalzo en casa, para que el pie descanse y se mueva libremente.
- Juegos para fortalecer los pies: coger objetos con los dedos, caminar de puntillas y talones o hacer equilibrios. Tienes ideas en actividades y juegos para fortalecer los pies de los niños.
Y para el resto del día, si buscas calzado respetuoso con aspecto deportivo, puedes ver opciones como las zapatillas Joma Barefoot para niños o nuestra selección de calzado barefoot para el colegio.
Preguntas frecuentes
¿Puede mi hijo jugar al fútbol con zapatillas barefoot?
Para un partido informal en el parque, si está acostumbrado al barefoot, normalmente sí. Para entrenamientos y partidos en un club, con giros y frenadas constantes, los podólogos suelen recomendar una bota o zapatilla de fútbol específica, con la puntera lo más ancha posible.
¿Es malo que use zapatillas deportivas convencionales?
No tiene por qué. Lo que no conviene es llevar a diario un calzado de horma estrecha y rígido. Usar una zapatilla técnica solo durante el deporte y un calzado respetuoso el resto del tiempo es una combinación razonable.
¿Puede hacer educación física con calzado barefoot?
En muchos casos sí, sobre todo si las actividades son de juego, carrera suave o psicomotricidad y el niño ya está acostumbrado. Si las clases incluyen mucho salto o deportes de equipo intensos, valora con su podólogo si le conviene otra zapatilla.
¿A partir de qué edad necesita zapatillas específicas de deporte?
No hay una edad fija. Depende más de la actividad y de la intensidad que de los años: un niño de 5 años jugando en el patio no necesita lo mismo que uno de 10 que entrena tres días por semana en un club.